Otto René Castillo fue el poeta guatemalteco que sufrió la tortura de las fuerzas antiguerrilleras a la par de su poema Vámonos patria a caminar.
Cuentan que lo llevaron a la base militar de Zacapa y al momento de ser torturado:
"Con una gillette asegurada en una varita de bambú, atado de pies y manos, le cortaban la cara a cada frase que le decían (basándose en el poema Vámonos patria a caminar:'Yo me quedaré ciego para que tengas ojos, Yo me quedaré sin voz para que tú cantes'). Le gillettearon los ojos, la boca, las mejillas, los brazos y el cuello”.
Después, lo mutilaron y lo quemaron vivo.
